Alquimia se compone de una serie de cuadros muy vivos, en constante movimiento y transformación. Inspirada en los principios y conocimientos de esta antigua ciencia, Pilar Franco nos va desvelando a través de sus obras, los secretos y misterios que acompañaron durante siglos a la humanidad y todavía se mantienen tan actuales como antaño.
Resulta mágica la manera en que Pilar materializa los diferentes colores y técnicas pictóricas, combinando con el mayor ingrediente personal, su propia energía y manera de observar las obras artísticas que va creando.
Impulsiva, espontánea y conmovedora, la colección nos lleva a ver las cosas desde diferentes ángulos, mover nuestras sólidas bases para profundizar en las “Raíces” de nuestra psique y elevar el vuelo de la consciencia. Cuestiones y principios científicos que una vez más se entrelazan con el arte de Pilar Franco, conjugándolo en una única expresión de vida, muy humana, muy latente…
Estremece imaginar a Pilar Franco sobre su propia pintura, extendiendo capas de materia sobre un territorio virgen, sobre un blanco que antecede a una explosión de color, un Big Bang creativo de insondables consecuencias que, a través de cada cuadro, nos muestra esa identificación absoluta de la creadora con su obra. Convertido en un ser único y ya indisoluble, deja ese espectro visual lleno de rastros, de huellas, de pasos ejecutados por una piel convertida en paleta que gestiona materia y color entre el azar y la inspiración.
Una suerte de ‘Alquimia’ que nos sitúa ante un cierto primitivismo que busca la esencia, la verdad de la pintura, o de manera más afinada, del hecho pictórico, es decir, de cómo el ser humano se ha vinculado a la pintura como gesto, como acción frente al mundo.